| París. Hace varios meses que una banda
de atracadores funciona con total impunidad, haciendo gala
de una violencia poco habitual.
El director de la Policía Judicial, Robert Mancini,
no puede ser más claro con dos de sus comisarios,
Léo Vrinks, jefe de la BRI (Brigada de Investigación
e Intervención), y Denis Klein, jefe de la BRB (Brigada
de Represión de la Delincuencia): el que consiga
atrapar a la banda le sustituirá y se convertirá
en el gran jefe del 36, Quai des Orfèvres, sede de
la Policía Judicial.
La guerra queda declarada entre los dos policías,
antaño amigos, pero a los que ahora separan sus vidas,
sus métodos, sus equipos y una mujer, Camille Vrinks
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